Manifiesto por la Defensa Social

Tenemos derecho a defendernos
Alfonso Valenzuela, coordinador general de Defensa Social

Alfonso Valenzuela

Coordinador General de Defensa Social

Me gustaría saludar a nuestros miles de seguidores en las redes sociales, ya que sin su apoyo diario nuestras propuestas y la difusión de nuestros contenidos y denuncias no habría sido posible llegar hasta aquí.

Las primeras preguntas que tal vez os hagáis pueden ser ¿Por qué otro partido político? ¿Qué ofrece a los españoles de novedoso Defensa Social? ¿Acaso no tenemos ya bastantes opciones políticas en la palestra? ¿En qué parte del espectro político se puede situar defensa social?

Efectivamente, Defensa Social es la herramienta creada para ofrecer soluciones concretas al pueblo español y conformarse con una eficaz alternativa. Entendiendo la política como servicio. Haciendo de la persona el eje mismo del sistema y consiguiendo una democracia avanzada, dentro de una España unida, soberana y racional en la dimensión de su estado.

Democracia avanzada que va más allá del ámbito meramente político y aspira orientarse al campo económico y laboral, teniendo por objetivo la justicia social plena, y la equidad y distribución de la riqueza.

Una herramienta válida que invita a la diversidad y al debate, sin pesadas cargas dogmáticas. Y atractiva en su planteamiento imagen y mensaje.

Todo ello sumado a nuestros 5 principios fundamentales e irrenunciables nos define y nos diferencia de cualquier organización política existente hoy en día en España.

Han sido meses de trabajo diario constante. Denunciando puntualmente cuestiones tan aberrantes como…

  • Los retiros dorados de los políticos de todo color.
  • La voracidad de la Banca y el expolio de las cajas de ahorro.
  • La privatización paulatina de la sanidad.
  • Los recortes en servicios sociales esenciales.
  • La trágica e interminable sucesión de desahucios.
  • El rescate al poder financiero a costa de nuestros bolsillos.
  • La falsedad de los nuevos partidos, que se hacen llamar regeneradores.
  • Las imposiciones de austeridad de organismos extranjeros y la pérdida paulatina de nuestra soberanía en virtud de tratados como el TTIP.
  • El desamparo de nuestros autónomos y nuestras PYMES.
  • Las presiones nacionalistas periféricas para levantar barreras entre hermanos y crear ciudadanos de primera y de segunda.
  • La corrupción insostenible y vergonzante de los partidos tradicionales.
  • Una ley electoral injusta y secuestradora de la democracia por los partidos políticos como únicos beneficiados.
  • El alto coste de la energía y la ofensiva contra las energías renovables.
  • La actitud pasiva y lacayuna de los sindicatos del sistema.
  • Lo insostenible del actual estado de las autonomías.

Y así un largo, triste y penoso etcétera.

Por eso es necesario nuestro nacimiento. Y créanme que hacemos falta, de verdad. La situación actual de nuestros compatriotas, nuestros familiares, vecinos, amigos… la situación actual de España, así nos lo demanda.

Hacen falta voces discordantes, ideas ambiciosas e innovadoras como las que planteamos. Mensajes que remuevan las conciencias, creando una corriente de opinión favorable al cambio de paradigma, devolviendo el protagonismo a la sociedad civil.

Este es nuestro modelo de política abierta.

Tú haces Defensa Social

 

DEFENSA SOCIAL es un partido político constituido legalmente para promover la subordinación del poder a los principios fundamentales de:

  • La dignidad y la libertad humana.
  • La democracia avanzada.
  • La justicia social y la equidad en la distribución de la riqueza.
  • La defensa de la unidad y la soberanía española.
  • La racionalización de las dimensiones del Estado.

¿Cuál es su ideología?

DEFENSA SOCIAL actúa conforme a la promoción de los seis valores que se acaban de explicitar. Carece de una ideología específica, en el sentido clásico del término. Afronta la realidad política en cada circunstancia concreta sin hacer depender su discurso de ningún prejuicio o de aparato dogmático alguno.

¿Cuál es su posicionamiento en el panorama político?

Tras confirmarse la caducidad de los conceptos de izquierda y de derecha, el espacio político de DEFENSA SOCIAL viene dado por su adhesión a los seis valores o principios fundamentales que dan contenido a su discurso:

  • La dignidad y la libertad humana se traducen en una política puesta al servicio exclusivo del conjunto de los ciudadanos, nunca de alguna clase, minoría u oligarquía. Las personas son siempre lo primero: su bienestar y progreso, así como su desarrollo integral.
  • La democracia avanzada remite a un sistema económico y político donde el trabajador adquiera voz y voto sobre la gestión de su empresa, y el ciudadano voz y voto sobre las normas legales que afectan a su vida en sociedad.
  • La justicia social exige un sistema de protección y de promoción de las personas menos favorecidas por la fortuna, y en la lucha contra la pobreza material e inmaterial de los ciudadanos. La equidad en la distribución de la riqueza se concreta en la hostilidad frente a la pobreza y al ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres. Las personas serán objeto de una recuperación de derechos laborales y salariales. El poder político reconducirá la riqueza nacional al objetivo de lograr el pleno empleo.
  • La defensa de la unidad española procede de entenderla como el marco político más favorable para promover los valores y alcanzar los objetivos ya referidos. Lejos de cualquier planteamiento nacionalista, DEFENSA SOCIAL entiende España como una sólida plataforma de futuro donde crezcan la dignidad, la libertad y la justicia para las personas, y como una entidad cultural e histórica abierta al mundo para promover estos mismos principios hacia el exterior.
  • La racionalización de las dimensiones del Estado se traduce en una crítica inflexible al dispendio y al gasto público. El Estado debe adaptarse a la capacidad económica de los ciudadanos bajo el criterio de una drástica reducción de la presión fiscal. El Estado se desprenderá de toda la estructura que se requiera para alcanzar dichos objetivos, sin otros límites que la educación, la sanidad, la defensa y la seguridad interior.

¿Quién puede formar parte de Defensa Social?

Cualquier ciudadano español o persona residente en España.

¿Cómo se organiza Defensa Social?

DEFENSA SOCIAL es una organización democrática cuya dirección, estrategia y gestión interna se establece, por sufragio, en sus Congresos y Asambleas.

¿Qué actividad política desarrolla Defensa Social?

DEFENSA SOCIAL surge con la intención de estar presente en todas las facetas de la vida política nacional.

Para abordar este objetivo, con garantías de éxito, va a concentrar la mayor parte de sus recursos al activismo a través de las redes sociales, en los barrios y pueblos, y en todos los ámbitos políticos donde sea posible.

En una primera etapa, nuestro perfil es el de un ciudadano que procurar la máxima difusión de los mensajes de DEFENSA SOCIAL en Internet.

En una segunda etapa, DEFENSA SOCIAL complementará su presencia en las redes sociales con la visualización de sus mensajes en el espacio físico de las ciudades y por los medios clásicos.

La sociedad está siendo atacada

La sociedad española está siendo víctima del ataque de los poderes económicos. Organismos nacionales e internacionales y grandes empresas, tanto nacionales como extranjeras, acosan al pueblo español intentando reducir sus niveles de bienestar. Pretenden destruir un patrimonio social que abarcaba hasta ahora –aún con sus grandes deficiencias- al conjunto de la sociedad y que proporcionaba a la mayor parte de los españoles los servicios y medios fundamentales para llevar una vida digna: sanidad, educación, pensiones, vivienda, etc.

Ya está bien

No podemos seguir contemplando impasibles como la única solución para la crisis son los recortes de prestaciones sociales y la reducción del gasto público. Es preferible mantener ayudas para que los particulares no pierdan su capacidad de consumir, que permitir que la sociedad se empobrezca hasta que no exista actividad económica alguna.

No podemos consentir que se consideren gastos, partidas que en realidad son inversiones sociales. Es preferible asumir un mayor déficit que estrangular las economías familiares y de la pequeña empresa sin las que no hay solución a la crisis.

No podemos dejar de recordar que existen partidas presupuestarias que se deben recortar o suprimir: subvenciones millonarias a Partidos Políticos, Sindicatos, Asociaciones Empresariales. Es preferible dejar que los partidos políticos se autofinancien a tener que recortar horas de enseñanza a nuestros hijos.

No podemos olvidar que el estado de las autonomías es responsable de gran parte del déficit por haber sobredimensionado la administración y que además es un permanente generador de gastos inútiles y de groseros casos de corrupción. Es preferible eliminar embajadas autonómicas en el extranjero que recortar la sanidad.

No podemos permitir que la sociedad mire hacia otro lado mientras la crisis financiera sigue beneficiando a los bancos que son los primeros responsables de su llegada. Es preferible someter a los bancos al control estatal que seguir dándoles fondos y más fondos que terminan utilizando para seguir especulando.

No podemos depender de los dictados de las agencias de calificación, exclusivamente interesadas más en optimizar los beneficios de sus patrocinadores y ajenas al reto de hacer viable un mundo donde las personas puedan ganarse la vida con justicia y dignidad. Es preferible dejar de prestar oídos a las agencias de rating, que permitir que las opiniones de cuatro especuladores puedan afectar a economías nacionales y de empresas hasta llevarles a la misma quiebra.

Un ataque antidemocrático

Nadie ha elegido a las entidades financieras, empresas y organismos que nos imponen recortes y dilapidan el patrimonio social de todos los españoles. Ningún español ha sido consultado sobre la conveniencia o no de modificar la Constitución para satisfacer a los mercados. Sin embargo, estos poderes tienen capacidad para modificar la legislación, imponer sacrificios y modular la acción del Gobierno a su antojo.

España no es hoy un país verdaderamente democrático. Nuestra Nación no disfruta de soberanía económica, los ciudadanos son rehenes en manos de las entidades financieras y la gestión de las empresas en las que desarrollan su trabajo les está vetada. Defendemos inequívocamente la democracia, tanto política como económica y creemos que cuando tanto se reprime nuestra capacidad de tomar decisiones debemos poner en práctica el recurso legal a la DEFENSA SOCIAL.

Tenemos derecho a defendernos

La sociedad tiene derecho a defenderse. No nos resignamos a perder nuestros derechos. No vamos a asistir impasibles al desmantelamiento del Estado del bienestar. Nos negamos a ser meros espectadores en la demolición de los servicios públicos. Queremos participar en la toma de las decisiones que tanto nos afectan.

Los beneficiarios de este proceso pretenden anestesiarnos para que aceptemos sin protesta. Nosotros preferimos alzar la voz, organizar la defensa social, identificar a los responsables últimos del ataque y ofrecer soluciones audaces, imaginativas y justas.

No queremos olvidar

Que hay responsables de la crisis. Que los hay por acción y por omisión. Nos proponemos identificarlos. Es necesario que el pueblo conozca a quienes representan para él una amenaza. Que seamos capaces de poner nombre y apellidos a quienes se esconden tras siglas y nombres comerciales. Es hora de exigirles responsabilidades. Que den la cara.

Recordemos siempre que los culpables, entidades financieras, grandes corporaciones lobbies políticos, dirigentes globales y políticos locales, siguen manteniendo estándares de vida altísimos, mientras las víctimas de sus acciones avariciosas y de su especulación, se desangran y todavía se ven obligados a pagar los platos rotos de la crisis.

No debemos dejar de señalar con el dedo a los culpables, buscarlos donde estén y decirles a la cara que sabemos que son ellos los que han decidido:

  • Que el mundo entero y la vida de sus habitantes dependa de los mercados.
  • Que los objetivos económicos se hayan convertido en algo abstracto sin tener en cuenta las necesidades de las personas.
  • Que se valoren más las apreciaciones de los analistas bursátiles que las necesidades expresadas, a veces a gritos desesperados, por las personas afectadas por esta crisis.
  • Que las personas sean solo datos estadísticos aparentemente carentes de necesidades y anhelos.

Y son ellos los responsables:

  • Del despilfarro publico dedicado al propio enriquecimiento.
  • Del desvío de fondos públicos a finalidades sectarias en partidos políticos sindicatos y demás entidades subvencionadas por el Estado.
  • De la suspensión del necesario crédito para el mantenimiento de la actividad económica.
  • Del hundimiento de nuestra economía a nivel empresarial y familiar.
  • De permitir que el paro crezca hasta convertir nuestra sociedad en una gran residencia de jubilados forzosos, involuntarios expulsados de la vida útil y empujados a la desesperación, cuando no a la pobreza.

Soluciones

También somos conscientes de que la rebelión y el señalar a los culpables no serán suficientes para superar este bache que cada día se está haciendo más profundo. Hemos de buscar soluciones. No podemos permitirnos el lujo de no pensar. No podemos dejar de buscar una salida y proponer acciones y soluciones que nos procuren un futuro mejor, más justo y más humano.

Nuestra permanente aspiración a conseguir que la justicia social sea un bien universal, ha apuntado siempre hacia un modelo de economía sindicalista. Un nuevo marco de relaciones socioeconómicas que permita la autogestión de los trabajadores organizados en sindicatos. Que estos sindicatos, además de ser los auténticos poseedores de los medios de producción, se erijan en entidades directamente integradas en el Estado. Entidades desde las que se ejerza la democracia económica que nunca ha sido capaz de ofrecer el liberalismo. El liberalismo, como la ley de la selva, la ley del más fuerte, poco sabe de democracia.

Queremos que se reconozca el fracaso del capitalismo de cuya verdadera naturaleza estamos teniendo estos años una muestra clara. Solo este reconocimiento podrá situarnos en condiciones para encaminarnos hacia un futuro diferente y mejor. Un futuro de superación de las darwinianas leyes del mercado, que nos han sido impuestas como única brújula de nuestra existencia, por los que medran a su amparo.

Siempre hemos defendido que hay que buscar un sistema de crédito diferente del modelo de banca privada. Los bancos han de ser considerados un bien público y sus objetivos deben ser sociales y basados en las decisiones democráticas colectivas. Nuestra propuesta es la banca sindical. Un sistema que promueva la puesta a disposición de los recursos financieros para el cumplimiento de los fines económicos del pueblo, representado por los sindicatos. El control de crédito por los sindicatos, conformados democráticamente desde su base en las empresas colectivas, hasta su cúspide en el mismo poder legislativo de la nación, es nuestra solución para la crisis financiera. Una apuesta fuerte y sin duda atrevida. Necesaria.

Otra vez quieren engañarnos

Buena parte de los recortes que estamos sufriendo nos los presentan como inevitables. “No hay más remedio, es lo que toca”. Como si de un fenómeno atmosférico se tratase y no de decisiones susceptibles de ser criticadas.

Claro que son necesarios los recortes. Ya lo hemos dicho. Recortes en los privilegios de los partidos políticos. Recortes en los despilfarros de la administración. Pero hace falta más y ahora es el momento de reclamarlo

 

LO QUE TU NECESITAS, LO QUE NECESITA ESPAÑA

DEFENSA SOCIAL

A LA QUE TENEMOS DERECHO

SEÑALAR A LOS CULPABLES

PARA QUE NO SE SE VAYAN IMPUNES

PROPONER SOLUCIONES

PARA QUE TRIUNFE LA JUSTICIA SOCIAL Y LA DEMOCRACIA ECONOMICA, SOBRE EL CAPITAL Y LA ESPECULACIÓN

SÚMATE A LA RESISTENCIA

Manifiesto por la Defensa Social

La sociedad tiene derecho a defenderse. No nos resignamos a perder nuestros derechos. No vamos a asistir impasibles al desmantelamiento del Estado del bienestar. Nos negamos a ser meros espectadores en la demolición de los servicios públicos. Queremos participar en la toma de las decisiones que tanto nos afectan